La retracción del hormigón es la reducción de volumen que se produce por distintos mecanismos, especialmente al perder humedad. En una solera o pavimento, ese acortamiento encuentra restricciones debidas al terreno, a otros elementos o a la propia geometría. Si las tensiones superan la resistencia a tracción disponible, aparecen fisuras.
No toda fisura implica un problema estructural, pero puede afectar a planeidad, estanqueidad, durabilidad, higiene o tránsito. Por ello conviene gestionar la retracción desde el proyecto y no limitarse a reparar después.

Por qué se fisura un pavimento
Durante las primeras horas pueden producirse pérdida rápida de agua, asentamiento plástico y diferencias de temperatura. Más adelante continúa la retracción por secado. El rozamiento con la base, pilares, muros, fosos, esquinas y cambios de sección limita el movimiento libre.
La fisuración depende de la combinación entre magnitud de la deformación, grado de restricción, resistencia a tracción y capacidad de redistribuir tensiones. Por eso dos pavimentos con el mismo hormigón pueden comportarse de forma distinta.
Factores que aumentan el riesgo
- Exceso de agua o pasta respecto a las prestaciones necesarias.
- Evaporación elevada por viento, temperatura y baja humedad.
- Curado tardío, discontinuo o insuficiente.
- Paños demasiado grandes o con geometría irregular.
- Juntas serradas tarde, con poca profundidad o mal situadas.
- Base no uniforme, fricción elevada o espesores variables.
- Restricciones no previstas alrededor de pilares, arquetas y encuentros.

El papel de las juntas
Las juntas buscan concentrar el movimiento en posiciones previstas. Su separación y geometría dependen del espesor, la forma del paño, la armadura, el soporte, el hormigón y las condiciones ambientales. Los encuentros con elementos rígidos suelen necesitar aislamiento.
El serrado debe realizarse dentro de una ventana adecuada: suficientemente pronto para adelantarse a la fisuración, pero sin desportillar el hormigón. La profundidad y continuidad deben corresponder al detalle de proyecto.
Curado y protección temprana
El curado limita la pérdida de humedad y favorece el desarrollo de resistencia en la superficie. Debe comenzar en cuanto el acabado lo permita y mantenerse de forma eficaz. En condiciones desfavorables pueden ser necesarias pantallas contra el viento, protección solar, nebulización controlada u organización del horario de vertido.
Añadir agua durante el acabado puede debilitar la capa superficial. También es importante evitar diferencias bruscas de temperatura y cargas prematuras.
Armaduras y fibras: qué pueden aportar
La armadura convencional o las fibras pueden controlar la apertura y distribución de fisuras, pero no eliminan la retracción. Su tipo, cuantía y posición deben responder al cálculo y a la función del pavimento. Tampoco corrigen por sí solas un curado deficiente o una distribución inadecuada de juntas.
Qué hacer cuando aparecen fisuras
Primero deben registrarse anchura, longitud, patrón, desnivel y evolución. Después se analiza si afectan solo a la apariencia o comprometen uso, durabilidad o transferencia de carga. La reparación puede ir desde sellado hasta cosido, inyección o reconstrucción local, según la causa y la función requerida.
Análisis de pavimentos con SATEC
SATEC Ingenieros puede estudiar el origen de fisuras y coordinar la solución estructural con las condiciones de ejecución y uso. Para revisar un pavimento existente o proyectado, puedes contactar con nuestro equipo.
Este contenido es divulgativo y no sustituye la inspección, el proyecto ni la especificación de un pavimento concreto.
Fuentes técnicas consultadas
- Real Decreto 470/2021: Código Estructural.
- ANEFHOP, revista Hormigón Preparado, número 3, páginas 32-35: retracción, juntas y curado en pavimentos.